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“¿Megatrónica?” “¿Electromecánica?” No, has leído bien. MECATRÓNICA. Y sí, tiene una estrecha relación con la mecánica y la electrónica, aunque va más allá de ellas. Pero, ¿qué es entonces?

Definición y aplicaciones

Grosso modo, la mecatrónica es una rama de la ingeniería basada en la integración de distintas disciplinas para contribuir al desarrollo de la tecnología, sirviendo como nexo entre las mismas.

Fig. 1: Relación entre las distintas ramas que nutren a la mecatrónica.

Las especialidades en las que podemos enmarcar la mecatrónica son, como bien indica su nombre, la mecánica y la electrónica, a parte de la informática y el control. Podemos observar en la figura cómo se relacionan las ramas entre sí.

Este carácter multidisciplinar nos indica el porqué de su existencia: el estudio de la mecatrónica nos permite conocer con mayor profundidad ciertas tecnologías y, por ende, facilita la creación de productos, aparatos o herramientas con una mejor utilidad.

Sus aplicaciones son muy
variadas, y están muy ligadas a la integración de la electrónica en el control
de la mecánica, ya que esto nos permite prescindir de ciertos elementos móviles
y, por tanto, con tendencia al desgaste, lo que reduce la precisión y la
fiabilidad. Para poder llevar esto a cabo, precisaremos de sistemas
computacionales que se encarguen de hacer los pertinentes cálculos.

A nivel general, es en el mundo
industrial donde su presencia marca la diferencia de manera más notable. Los
sistemas mecatrónicos han potenciado la evolución de la automatización,
aumentando el rendimiento de procesos, la producción y el beneficio económico
de las empresas. Podemos encontrarlo en diferentes ámbitos, desde la robótica
hasta los sistemas de transporte.

Visto así, puede parecer algo muy lejano al público general; sin embargo, llevamos años conviviendo con productos en los que esta rama ha tenido mucho impacto. El ejemplo más común en nuestros hogares es el disco duro mecánico.

Fig. 2: Interior de un disco duro mecánico.

Este elemento constituye una pieza básica en los ordenadores personales que hemos usado durante los últimos años y, aunque están siendo sustituidos por los discos duros en estado sólido (SSD), tienen aún mucha presencia en el mundo de la informática. Su funcionamiento, en resumidas cuentas, se basa en un sistema mecánico que hace mover el disco metálico, y un cabezal móvil que lee la información que el disco contiene, trasmitida al dispositivo que lo use en forma de señales eléctricas.

Esto nos puede plantear una duda importante: ¿la mecatrónica es, entonces, algo de reciente desarrollo?

Breve historia de la mecatrónica

Aunque sus antecedentes se remontan a principios del siglo XX, el término en sí se acuña a finales de la década de 1960 en Japón. De hecho, es en el país nipón donde se comienza a desarrollar con más fuerza. Durante la siguiente década, en la que la crisis del petróleo obligó a países como Estados Unidos a reducir su dependencia de este combustible, Japón vio cómo su industria sufrió un fuerte crecimiento. La necesidad de productos más eficientes y el gran avance que este país había hecho en esos términos con respecto a sus rivales comerciales, entre otros, propiciaron dicho auge.

En tales circunstancias, se hacía necesario combinar las labores de los distintos grupos de investigación para crear productos que se ajustaran a unas necesidades basadas en la eficacia, la eficiencia y unos costes reducidos. Además, debemos tener en cuenta el afán humano por conseguir tecnología más sofisticada y que nos permita reducir esfuerzos, tiempos de acción…

Hacia la década de 1980, su impacto en la sociedad había sido enorme. Con ayuda del servomotor, el mundo se había visto revolucionado con puertas automáticas, aires acondicionados y cámaras de fotos con una funcionalidad que había mejorado drásticamente. Ahora, el uso de microcontroladores había permitido aplicaciones de mayor complejidad.

Fig. 3: Servomotor, pieza clave en el desarrollo de la disciplina.

El país del sol naciente prodiga
por su industria automovilística, la cual no fue ajena a este desarrollo. Se
diseñaron sistemas que mejoraron ampliamente la experiencia de conducción y la
seguridad de los vehículos. Podemos destacar, entre otros muchos avances, el
sistema ATTESA creado por NISSAN, el cual permitía distribuir el par motor del
vehículo entre los ejes delantero y trasero en función de las condiciones de
agarre.

La posterior crisis en la que
este país se sumiría no minaría el desarrollo de la mecatrónica. Su estudio se
extendió a la automatización industrial, las telecomunicaciones, los vehículos…
Su influjo en el ámbito tecnológico no haría más que contribuir a su propio
éxito alrededor del planeta hasta la actualidad.

No podemos acabar sin hacer una especial mención a la robótica. Ésta está estrechamente ligada a la mecatrónica, pues para el desarrollo de robots es necesario un amplio conocimiento en aquellas áreas de las que la segunda se encarga, entre otras. Sus orígenes, especialmente ligados a la exploración espacial, dejan clara la complejidad de la labor que aborda.

Hoy en día, es una de las áreas de desarrollo tecnológico con mayor proyección de futuro, aunque también con mucha controversia tras de sí.

Fig. 4: Robot asistente humanoide.

La situación actual de estas
especialidades es de especial interés, pues su evolución ha alcanzado un estado
de madurez tal que las evoluciones tecnológicas que nos proporcionan son casi
diarias, y cada cual más interesante que la anterior.

Viendo las perspectivas que presentan, no podemos hacer otra cosa que preguntarnos cuál será el próximo avance en la materia. ¿Con qué nos deleitará el futuro?


Christian Cobos Marcos

Estudiante de Ingeniería Electrónica, Robótica y Mecatrónica,

Málaga

Christian Cobos Marcos
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