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Meitner es una de las mujeres menos valoradas de la historia de la física, y podríamos decir que de la humanidad en general. Fue una persona clave para el descubrimiento y desarrollo de la fisión nuclear aunque la historia no fue del todo justo con ella, hoy mi compañera Laura y yo os traemos la maravillosa historia de esta mujer que no deja a nadie indiferente.

Primeros años. Infancia y llegada a la universidad.

Lise Meitner nació en Viena en 1878 en el seno de una familia judía. Su padre, Philipp Meitner, era abogado. Lise era la tercera de 8 hermanos y todos crecieron en un ambiente intelectual incentivado por su padre, un humanista que organizaba numerosas reuniones en su casa con personalidades destacadas.

Con tan solo 8 años, Lise ya daba muestras de la curiosidad que le despertaba la ciencia especialmente las matemáticas (su abuela contaba la anécdota de que dormía con un libro de matemáticas bajo la almohada). Sin embargo, aunque terminó la escuela con buenas calificaciones, las mujeres no podían ir a la universidad según la ley austriaca. La escolarización pública finalizaba a los 14 años para las mujeres. 

En 1897 el gobierno austríaco decidió conceder el acceso de las mujeres a las facultades de filosofía y medicina. Tanto Lise como su hermana Gisela aprovecharon esta oportunidad y fueron 2 de las 4 jóvenes que aprobaron el examen de ingreso a la universidad.

Lise entró en la Universidad de Viena en Matemáticas y Física en octubre de 1901. En su segundo año de universidad, todas las asignaturas de las que se matriculó las impartía el mismo profesor: el físico teórico Ludwig Boltzmann. Este profesor fascinó a Lise por su entrega a la docencia y el trato a sus estudiantes. Ella lo recordaba así:

[Él] puede haberse sentido herido por muchas cosas que otra persona más fuerte difícilmente hubiese notado. […] Creo que fue un maestro tan poderoso sólo por su humanidad fuera de lo común.

Lise Meitner. A life in Physics. Ruth Lewin Sime

Acabó la carrera en 1905 e inició su doctorado en un proyecto dirigido por Franz Exner. Su tesis doctoral, ‘’Conducción del Calor en Sólidos no homogéneos’’ obtuvo la calificación de suma cum laude bajo la supervisión de Exner y Boltzmann. A pesar de haber obtenido un doctorado, tenía muy pocas posibilidades para trabajar como científica.

La muerte de Boltzmann (en 1906) fue decisiva en la vida de Lise. Se prometió no abandonar la física a pesar de los obstáculos. Ella hablaba de él como:

Fue de algún modo ‘un alma pura’, llena de bondad, idealismo y reverencia por la maravilla del orden natural de las cosas.

Lise Meitner. A life in Physics. Ruth Lewin Sime

Luchando contra la época.

En 1907, Lise Meitner llegó a Berlín. Meitner conoció entonces al que sería su gran compañero de trabajo durante muchos años, el químico Otto Hahn, en septiembre de ese mismo año y decidió trabajar con él. Pero no todo fue tan fácil para ella. Emil Fisher, director del instituto KWIC (Kaiser Wilhelm Institut für Chemie) donde Hahn trabajaba, no dejaba que las mujeres pudieran entrar. Finalmente Meitner tuvo que trabajar en un cuarto del sótano del instituto. Pero esto no la detuvo, y la pareja Hahn-Meitner pronto dió muestras de su gran potencial investigador, a finales de 1908 ya habían publicado varios artículos de gran importancia en sus respectivos campos.

Foto de Lise Meitner y Otto Hahn en el laboratorio. Durante casi 30 años trabajaron conjuntamente y formaron una pareja de trabajo estupenda.

La gran capacidad de Meitner se hizo notable a lo largo de los años. En 1917 es nombrada directora de sección del KWIC y un año más tarde es nombrada profesora de universidad. Su fama fue tal, que durante los años 30 consiguió unirse como hombre honorario a las filas de la física. Este título solo lo compartía Marie Curie y su hija Irène. En octubre de 1933 participa en el congreso de Solvay junto a grandes eminencias de la física en aquellos años.

Congreso de Solvay celebrado en Bruselas en octubre de 1933. Como bien indica el pie de foto, Meitner es la segunda por la derecha. Las dos mujeres que se ven a la izquierda son, de izquierda a derecha, Irène Joliot-Curie y Marie Curie respectivamente.

Huida de la Alemania Nazi.

A pesar de ser una científica reconocida, esto no le bastó para poder ganar al antisemitismo de los nacionalsocialistas. Sus raíces judías no dejaron al régimen de Hitler indiferente, y con el paso de los años durante la década de 1930 su situación se volvió más complicada. En 1933 fue despedida de su cargo en la universidad de Berlín y prácticamente se la quiso quitar y aislar del panorama científico alemán. Aún así, Meitner estaba acostumbrada a luchar contra viento y marea y consiguó seguir teniendo un papel activo en la investigación hasta 1938. Este año, Hahn, debido a las presiones internas, se vio abocado a despedirla del instituto de química tras veinte años de trabajo conjunto con ella.

A partir de aquí, la situación se agravó, viendo la situación, compañeros de profesión con los que había entablado amistad le intentaron ofrecer vías de escape de Alemania. Paul Scherrer la invitó a dar una charla en Zúrich y Bohr hizo lo propio desde Copenhague. Aunque ella tardó en aceptar porque se resistía a ver la situación real en la que se encontraba. Cuando por fin se decidió a ir a Copenhague, su visado para Dinamarca se le fue denegado. Con estos antecedentes, pronto sus colegas se pusieron a trabajar a contrarreloj para sacarla del país. Dirk Coster, un viejo amigo suyo recibió confirmación el 11 de julio de que esta sería admitida en Holanda. El día 13, Coster y Meitner cruzaron la frontera sin mayor novedad.

Es interesante mencionar cómo la propia Meitner describió este hecho y la alta tensión que vivió incluso llegando a un ataque de nervios. Ella decía:

En la frontera holandesa me llevé el susto de mi vida cuando una patrulla militar nazi de cinco hombres que revisaban los vagones recogió mi pasaporte austriaco. Yo sabía que los nazis acababan de declarar abierta la temporada de caza contra los judíos. Diez minutos permanecí sentada esperando que me parecieron otras tantas horas. Entonces uno de los funcionarios nazis regresó y me devolvió el pasaporte sin decir nada más.

The making of the Atom Bomb. Rhodes, R., Simon & Schuster, Nueva York, 1986. pág. 236

Legado e injusticia en la historia.

Centrándonos en el aspecto más técnico de su contribución para con la ciencia, Meitner es una mujer que contribuyó en gran medida a lo largo de los años. En los primeros años y durante la mayor parte de su trabajo en Alemania se centró en la química nuclear y estuvo especialmente interesada en el Uranio, sobre todo en la década de los 30. En 1907 publicó un estudio sobre la interacción de las partículas alfa en Physikalische Zeitschrift , donde explicaba que la dispersión de estas partículas aumentaba con la masa atómica. Este descubrimiento llevaría a Rutherford a formular el modelo del núcleo atómico.

En 1914, durante la Primera Guerra Mundial, Lise colaboraba como técnica de Rayos X en un hospital a la vez que investigaba acerca del uranio. En 1917 creó el Laboratorio Meitner, y en 1918 descubrió un nuevo elemento junto a Otto Hahn: el proactinio (Pa).

Pero sin duda la época de mayor aportación fue a partir de 1930. Con el descubrimiento del neutrón los científicos se lanzaron a buscar elementos más pesados que el Uranio, y ver los distintos procesos en los cuales se creaban elementos o isótopos nuevos. Hahn y Meitner se centraron en esto último. Cuando Meitner tuvo que huir de Alemania, en 1938, todo se truncó, Hahn y su ayudante no entendían profundamente los procesos en los cuales el Uranio se dividía en otros elementos. Hahn escribió numerosas cartas a Lise con sus dudas, y esta no tuvo nunca ningún reparo en respondérselas. Fue en estos intercambios de correspondencia donde se empezó a forjar la idea de la fisión nuclear, la cual trajo consigo a la energía atómica.

Sin duda la última parte es de las más interesantes y trascendentes. La modelación teórica de la fisión del Uranio fue llevada a cabo mediante Meitner y su sobrino Otto Fischer. Hahn, sin embargo, no la incluyó como coautora en la publicación y se les privó a ambos del Nobel de Química, que ganaría Hahn en solitario en 1944.

Conclusión a una científica sin paliativos.

En los años siguientes Meitner siguió con una labor científica admirable, se le propuso trabajar en el proyecto Manhattan, pero esta la declinó porque no quería verse involucrada en la creación de una bomba. Lise Meitner es un ejemplo claro del gran impacto que han tenido las mujeres en la ciencia a pesar de luchar siempre contra corriente. Finalmente, esta moriría en Cambridge, el 27 de octubre de 1968, dejando un legado que sigue resonando hoy en la actualidad, pero que necesita sin duda ser recordado.

Bibliografía

Miguel Jiménez Ortega y Laura Rueda Calzada.

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Miguel Jimenez Ortega
jimenezortegamiguel@gmail.com

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