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En una charla organizada por su fundación en febrero de 2009, Bill Gates dejó volar un montón de mosquitos sobre el público para llamar la atención sobre la malaria. No le faltaba razón, pues cada año se infectan entre 350 y 500 millones de personas, falleciendo una cada 30 segundos a causa de la enfermedad.

Figura 1.

Pero, ¿qué es la malaria?

La malaria ha infectado al hombre durante más de 50.000 años: se han llegado a encontrar restos en momias egipcias del año 3000 a.C. Es una enfermedad causada por un protozoo del género Plasmodium. Concretamente, hay 4 especies que infectan al ser humano, pero la más grave es la causada por P. falciparum. 

En su ciclo de vida nos podemos encontrar los siguientes estadíos: 

1.- Esporozoito: el protozoo crece y se desarrolla en la hembra del mosquito del género Anopheles (se dice que éste es un vector que transmite la malaria). Concretamente lo hace en las glándulas salivales del insecto. 

2.- Fase esquizonte: cuando el mosquito pica a un ser humano, Plasmodium pasa a la sangre y va directo hacia el hígado.

3.-Merozoitos: el microorganismo se multiplica y desarrolla en el propio hígado. Después, pasará a la circulación sanguínea. Algunos pueden llegar a infectar los glóbulos rojos. Allí vuelven a crecer y a dividirse. Entonces, los merozoitos se liberan, lo que provocará la destrucción de estas células. 

Figura 2. Se pueden observar glóbulos rojos humanos (o eritrocitos) infectados por Plasmodium falciparum (señalados por flechas). Además, se aprecia que los eritrocitos infectados son de mayor tamaño. 

Otros merozoitos no son capaces de infectar glóbulos rojos y permanecen en la sangre. Cuando un mosquito Anopheles pica a una persona infectada, éstos penetrarán dentro del insecto, madurando en gametos. Cuando dos gametos se fusionan y forman un zigoto, éste se desplaza hasta el exterior del intestino del mosquito hasta alcanzar la glándula salival, empezando así un nuevo ciclo. 

Figura 3.

Los síntomas más definidos de la enfermedad aparecen en la fase en la que Plasmodium crece dentro de los eritrocitos. Éstos suelen ser fiebre, vómitos, escalofríos, anemia (porque se produce la destrucción de los glóbulos rojos), etc. 

La fiebre y los escalofríos son síntomas cíclicos, y se suelen repetir cada 2 o 3 días. 

¿Dónde se encuentra la enfermedad?

Según datos de la OMS, 96 países se encuentran expuestos al contagio de la malaria, sobre todo las regiones de África, Asia y América situadas entre los trópicos de Cáncer y Capricornio. 

Aunque es típica de países subdesarrollados, hasta hace no mucho tiempo estaba bastante extendida. De hecho, los italianos, en el siglo XIX, fueron los primeros en describir la malaria como mal aira (“mal aire”), e incluso en España no fue erradicada hasta bien entrado el siglo XX.

El parásito llegó a Europa hace 2500 años y el descubrimiento de América lo exportó en los siglos XV y XVI. La globalización existente en nuestros días hace que tengamos que estar atentos, especialmente con el turismo o lo que se conoce como “malaria de aeropuerto” (se produce cuando la hembra de mosquito Anopheles infectada por Plasmodium viaja en aviones o maletas desde un país infectado hasta otro libre de malaria). 

¿Cuáles son nuestras armas para combatir la malaria? 

El primer fármaco conocido fue la quinina. Era utilizada por los ingleses destinados en la India en el siglo XIX, y se administraba junto con agua con gas (tónica). Sin embargo, la quinina tenía un sabor fuertemente amargo, con lo que se decidió añadir ginebra a la tónica. Así, su sabor mejoró considerablemente, naciendo la bebida que conocemos como gin-tonic. 

Hoy en día, la tónica contiene menos quinina: solo se utilizan cinco milésimas partes de la dosis terapéutica. 

Figura 4. Representación de la molécula de quinina.

También es muy conocida la cloroquina, que mata los merozoitos dentro de los glóbulos rojos. Sin embargo, actualmente está en desuso y la OMS recomienda los derivados de la artemisina. 

Figura 5. Representación de la molécula de cloroquina.

Por otra parte, se están desarrollando técnicas de ingeniería genética. El objetivo es generar mosquitos que no transmitan el parásito y que compitan con Anopheles que sí lo hace. Así, la población de mosquitos infectados desaparecería, o al menos disminuiría considerablemente.  Con respecto a las vacunas, ha habido numerosas propuestas y ensayos clínicos, pero en los últimos años se está estudiando la efectividad y rentabilidad de la llamada RTS,S.

En cualquier caso, se ha estimado que las estrategias adecuadas para hacer frente a dicha enfermedad costarían menos de la quinta parte de los gastos hospitalarios necesarios. Dichas estrategias deberían centrarse en una serie de medidas, algunas tan simples como el uso de mosquiteras (en Gambia se ha conseguido reducir la mortalidad gracias a esta iniciativa en un 90%). Otras serían un poco más complejas, como el incremento en la investigación médica y un sistema de vacunación contra las enfermedades oportunistas. Por último, una serie de medidas encaminadas al bienestar de la población,  una imprescindible mejora en las condiciones sanitarias de los países afectados y una mejor dieta alimenticia. 

Bibliografía

  1. Macip, S. (2020). Las grandes epidemias modernas: la lucha de la humanidad contra los enemigos invisibles (2ª ed.). Ediciones Destino. 
  2. Madigan, M. T. (2015). Brock: Biología De Los Microorganismos (14ª ed.). Pearson Educación. 
  3. The Conversation España
  4. https://lamalaria.com/
  5. Figura 1: https://especiales.publico.es/hemeroteca/197658/bill-gates-desata-el-panico-al-soltar-unos-mosquitos-en-una-conferencia
  6. Figura 2: Brock. Biología de los microorganismos. 
  7. Figura 3: http://elmercaderdelasalud.blogspot.com/
  8. Figuras 4 y 5: https://es.wikipedia.org/

AUTORA

Carmen Erena Ortega

Estudiante de Bioquímica

Carmen Erena Ortega
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