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Introducción

En octubre, publiqué este artículo donde mencioné tres de las vacunas más avanzadas contra el COVID. A día de hoy sabemos que la vacuna Pfizer (no mencionada en ese artículo) ha sido la primera declarada 90% efectiva según los datos preliminares del 9 de noviembre. Desde la llegada de esta noticia, muchos piensan que la pandemia se ha terminado. Aunque es cierto que la vacuna va a proteger a numerosas personas, tanto la distribución de la vacuna como su seguridad están todavía a prueba.

En este artículo, se examinará el funcionamiento de la vacuna Pfizer, algunas características que dificultan su distribución y cuándo se empezará a distribuir en distintos países. Hemos contactado con Pfizer España para entender en qué fase está la vacuna.

Antes de continuar, debo aclarar que la vacuna es una colaboración entre la empresa americana Pfizer y la alemana BioNTech. Cada vez que aquí aparezca “vacuna Pfizer”, hace referencia a la vacuna que se está realizando entre ambas compañías.

¿Cómo funciona la vacuna Pfizer?

Esta vacuna es especialmente interesante en cuanto a su funcionamiento, ya que emplea una técnica novedosa en un fármaco de este tipo: ARNm envuelto en nanopartículas lipídicas. A modo de comparación, las vacunas tradicionales dependen de la inyección de virus debilitado o ADN viral dentro de una cápsida de un vector viral (como la del adenovirus).

Dogma central de la biología

Antes de examinar cómo funciona la vacuna Pfizer, conviene recordar el dogma central de la biología (explicado en este artículo). El ADN se transcribe a ARNm y este se traduce a amino ácidos. Estos se enlazan para fabricar la proteína. Gracias a la universalidad del código genético, el mismo ARNm puede codificar la misma proteína en cualquier organismo vivo.

Es decir, el genoma del virus lo leen, replican, transcriben y traducen las células del organismo infectado. Claramente, la universalidad del código genético es un arma de doble filo: por un lado, podemos hacer uso de esta propiedad para sintetizar medicamentos como la insulina humana en bacterias, pero por otro, somos vulnerables a la infección por virus.

Mecanismo de la vacuna Pfizer

Por tanto, la vacuna Pfizer utiliza la secuencia de ARNm que codifica la proteína de espícula (S), encargada de formar la “corona” del virus. Una vez que las células han traducido el ARNm producen esta espícula o antígeno. Las células T identifican esta proteína como ajena, y reclutan a las células B. Seguidamente, comienza la síntesis de anticuerpos, de los cuales algunos se acoplarán a la proteína de espícula. Las células que produzcan los anticuerpos específicos para el antígeno serán seleccionadas y se multiplicarán rápidamente para combatir el patógeno.

Una vez ganada esta batalla contra el agente infeccioso, una pequeña cantidad de estas células se almacenan. La función de las llamadas células B de memoria es responder más rápido ante la siguiente infección del mismo patógeno.

El próximo esquema resume la respuesta que produce la vacuna en las células del cuerpo.

Vacuna Pfizer
Esquema mostrando el funcionamiento de la vacuna

Parece que en esta vacuna se ahorra un paso en la respuesta inmunológica (la transcripción). Sin embargo, el ARN solo posee una cadena (el ADN es de doble cadena), convirtiéndolo en más frágil y menos estable. En otras palabras, puede desintegrarse rápidamente a no ser que esté a una cierta temperatura.

¿Cómo se distribuirá la vacuna Pfizer?

Antes de anunciar la eficacia de su vacuna, Pfizer no era muy optimista con la distribución de la misma. Sus mejores proyecciones en cuanto al número de dosis que producirían en 2020 era de 25 millones. Actualmente afirman que podrían distribuir 50 millones de dosis antes de final de año y un total de 1,300 millones de dosis a lo largo de 2021, datos que han sido corroborados por Pfizer España.

La mayor dificultad en la administración de la vacuna es que debe ser transportada y mantenida a -70ºC. Como se expuso al inicio, el ARN es frágil y puede desintegrarse antes de haberse suministrado a la población. Esto supone un gran problema logístico porque la mayoría de farmacias y consultas médicas, si bien están equipadas con una nevera, no constan de un congelador de esas características.

Otra inconveniencia es que se requieren dos dosis de la vacuna, separadas en al menos 21 días. Esto es un problema porque se reduce a la mitad el número de personas que pueden ser inmunizadas con las dosis compradas.

Finalmente, las vacunas tardan unos 14 días en hacer efecto. Con esto en mente, desde la primera dosis hasta la inmunidad contra el COVID, se tarda como mínimo cinco semanas. Además, las primeras personas en recibir la vacuna serán las poblaciones en riesgo y sanitarios.

A pesar de tener un muy buen candidato para la vacuna, hasta que el mundo entero pueda inmunizarse, habrá que esperar. Por eso es tan importante seguir respetando el uso de mascarillas y la distancia de seguridad.

¿Es segura la vacuna?

“Estamos trabajando a la velocidad de la ciencia” comenta la sucursal de Pfizer España. En su comunicación con Quantum Society, explica que antes de lograr la aprobación regulatoria, se tienen que cumplir requisitos en estas tres áreas:

  • Eficacia contra el COVID. Esta se ha estimado en un 90% tras el ensayo clínico donde participaron 43.538 voluntarios, de los cuales 42% tienen antecedentes diversos.
  • Seguridad con datos robustos obtenidos de miles de pacientes.
  • Fabricación constante con los más altos estándares de calidad.

“Basados en nuestro proceso actual de reclutamiento de voluntarios y las dosis establecidas”, sigue la farmacéutica, “estimamos que alcanzaremos el hito de seguridad en la tercera semana de noviembre. La seguridad es, y seguirá siendo, nuestra prioridad número 1, y seguiremos monitorizando y reportando los datos de seguridad de los participantes en el ensayo durante dos años.”

El 6 de octubre, Pfizer ya anunció un rolling submission con la Agencia Europea del Medicamento (EMA) para su vacuna. Desde entonces se están evaluando los datos de los ensayos preclínicos para demostrar su eficacia y seguridad. En cuanto a términos administrativos, tan solo queda la aprobación de esta agencia para poder afirmar que la vacuna es segura.

¿Qué países administrarán la vacuna Pfizer primero?

Los datos que se presentan a continuación son los más recientes, pero todos los países están a la espera de la confirmación de la seguridad de la vacuna (ver sección anterior) y de planes detallados sobre cómo administrarla.

  • Reino Unido consta de 30 millones de dosis que se empezarán a administrar cuanto antes.
  • La Unión Europea dispondrá de 200 millones de dosis para distribuirlas entre los estados miembros. España recibirá 20 millones de dosis, de acuerdo a las últimas noticias a partir de 2021. “Las distribuciones nacionales están sujetas al acuerdo entre la Comisión Europea y los estados miembros” mantiene Pfizer España. Esto significa que, aunque haya un cierto número de dosis asignadas, hasta que no se pacte el acuerdo, no se empezará a administrar la vacuna.
  • Estados Unidos consigue 100 millones de dosis.
  • Japón ha iniciado la compra de 120 millones para principios de 2021.
  • Canadá se agencia de 20 millones de dosis con la opción de comprar 56 millones de dosis más en 2021.

Conclusiones

A modo de resumen, la vacuna ha subido la moral mundial. Por fin se empieza a ver la luz al final del túnel que es la pandemia. No obstante, hay que esperar los resultados inminentes de las pruebas de seguridad de la vacuna y sobrepasar numerosos obstáculos de distribución.

Los efectos de la vacuna no serán inmediatos ni generalizados. Paulatinamente, los casos decaerán, la economía se recuperará y los sanitarios y hospitales volverán a un ritmo normal de trabajo.

Pfizer España ha asegurado que está haciendo todo lo posible por tener en cuenta la seguridad y la calidad de los procesos de fabricación. De ser así, confiemos en el proceso científico que tantos años lleva demostrando su valor.

Bibliografía

Agradecimientos

Ana Luzuriaga, Directora del Departamento de Comunicaciones Pfizer España

Lilly Pubillones

Soy una alumna de Bioquímica en la Universidad de Edimburgo.

Mi sueño es fomentar el conocimiento científico, tanto en la investigación como en la divulgación. Estoy convencida de que el futuro de los medicamentos radicará en nuestro entendimiento de cómo y por qué suceden las reacciones necesarias para la vida. Para ello, es indispensable priorizar la ciencia y hacerla más accesible.

Mis principales áreas de interés dentro de la bioquímica son las proteínas de membrana, la oncología y la glicobiología.

Como curiosidad, “Aprende algo sobre todo y todo sobre algo” es mi cita favorita, de Thomas Huxley.

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