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Francia ha visto nacer a grandes mujeres científicas como Marie Curie y su hija Irène Joliot-Curie. En esta ocasión, vamos a conocer la vida de otra científica brillante: Marguerite Perey.

Quizás no haya tenido la suerte de ser tan famosa, pero no le faltan motivos: fue la primera mujer miembro de la Academia de las Ciencias de Francia, y descubrió un nuevo elemento de la tabla periódica, entre otros éxitos.

Demos un pequeño viaje en el tiempo para conocer su biografía.

Marguerite Perey
Marguerite Perey (1909-1975)

Sus inicios en la radioquímica

Marguerite Perey (1909-1975, Francia) quería estudiar medicina, pero la temprana muerte de su padre y la falta de recursos, la llevaron a estudiar en la Escuela de Enseñanza Técnica Femenina de París, donde obtuvo su título de técnico de laboratorio.

En el mismo año que obtuvo su diploma, 1929, comienza a trabajar como asistente de Marie Curie en el Instituto del Radio de París, fundado en 1914 por la ya mencionada Marie Curie y Claude Régaud.

Al principio, su trabajo consistió en aislar y purificar el actinio(Ac), un metal radiactivo escaso que está presente en minerales que contienen uranio.

En 1934, tras el fallecimiento de Marie Curie, Marguerite Perey es nombrada radioquímica y continúa trabajando con el actinio, ahora bajo las órdenes de Irène Joliot-Curie y André Debierne (nuevo director del instituto).

Marguerite Perey trabajando en el Instituto del Radio de París
Marguerite Perey en el Instituto del Radio (1931)

Un hallazgo fruto del escepticismo

Hagamos un pequeño repaso por la historia para entender la importancia del descubrimiento de un nuevo elemento del sistema periódico.

En 1871, Mendeleiev propuso una primera clasificación de los 63 elementos químicos conocidos hasta la fecha.

Posteriormente, a principios del s.XX, se observó que las propiedades de los elementos varían en función de su masa, así que Moseley ordenó los elementos en función de sus números atómicos.

Así pues, en el año 1917 sólo quedaban por descubrir los elementos correspondientes a los números atómicos 65, 85 y 87.

Tabla periódica
Sistema periódico actual.

Como podréis imaginar, era una época en la que científicos de todo el mundo investigaban sin descanso para ser los primeros en hallar los elementos restantes.

Una publicación de una de estas investigaciones fue la que llamó la atención de Marguerite Perey. En 1935, científicos estadounidenses afirmaron haber descubierto un nuevo tipo de radiación (radiación beta β) en el actinio. Marguerite Perey dudaba acerca de que la energía desprendida se correspondiera con actinio y se pusó a investigar por su cuenta

Cuaderno de Marguerite Perey

Aisló actinio puro y estudió las radiaciones que emitía. Descubrió que existían dos rutas de desintegración para este elemento: alfa y beta.

A la izquierda podemos observar el cuaderno de Marguerite Perey donde esquematizó estas dos rutas.

Así fue como Marguerite Perey confirmó sus dudas: el actinio, de número atómico 87, mediante la pérdida de dos protones y dos neutrones (radiación α), daba lugar a un nuevo elemento químico de número atómico 89.

Y ahora…¿qué nombre le ponemos?

Cómo se elige el nombre de un nuevo elemento químico

En un primer momento, el conocido hoy día como francio (Fr) iba a ser llamado catio(Cm), ya que tiene un tiempo de vida muy corto (20 minutos) y se transforma con facilidad en un catión por la pérdida de un electrón.

Parece ser que por evitar que se confundiese con la palabra ”cat” (gato en inglés), se rechazó este nombre y Marguerite Perey quiso hacer honor a su patria y ponerle francio (Fr).

La idea de Marguerite Perey era emplear el francio en las investigaciones de la cura del cáncer pero resultó imposible, ya que este elemento es altamente cancerígeno, por lo que solo podía utilizarse para investigación.

Como el francio posee propiedades químicas similares a los metales alcalinos, se sitúa en el Grupo 1 del sistema periódico.

El primero de los muchos logros de Perey

Con poco más de treinta años, Marguerite Perey había logrado igualar a su mentora Marie Curie con el descubrimiento de un nuevo elemento químico.

Gracias al descubrimiento del francio, consiguió una beca para estudiar en Sorbona, la universidad de París. Finalizó con honores sus estudios en biología, química y fisiología; y al igual que hizo Marie Curie cuando descubrió el radio (Ra), el 21 de marzo de 1946 Marguerite Perey presentó el descubrimiento del francio como su tesis doctoral L’élément 87: Actinium K, en la que proponía el nombre de francio.

Tras obtener su doctorado en física en 1946, continuó trabajando tres años más en el Instituto del Radio, para luego trasladarse al departamento de química nuclear de la Universidad de Estrasburgo, donde desarrolló el programa de radioquímica y química nuclear.

En 1958 fundó el Laboratorio de Química Nuclear en el Centro de Investigaciones Nucleares, del que también fue directora.

Distinciones

  • Comandante de la Orden de las Palmas Académicas (1960).
  • Oficial de la Legión de Honor (1960)
  • Premio Leconte (1960)
  • Miembro de la Academia de Ciencias de Francia (1962)
  • Medalla Lavoisier (1962)
  • Comendadora de la Orden Nacional del Mérito (1974)

Legado de Marguerite Perey

Marguerite Perey desarrolló cáncer de huesos probablemente por su trabajo con elementos radiactivos, y falleció en 1975.

De entre todos sus galardones a lo largo de su exitosa carrera científica, me gustaría resaltar que gracias a Marguerite Perey se abrió la puerta de una institución a las mujeres. Desde que la Academia de las Ciencias de Francia fue fundada en 1666, ninguna mujer había sido elegida para ser miembro de ella.

Noticia en el periódico del nombramiento de Marguerite Perey como miembro de la Academia de las Ciencias de Francia
Noticia de la elección de Marguerite Perey como miembro en la Academia de las Ciencias (Francia,1962)

Conocer la historia de Marguerite Perey es una lección de cómo el esfuerzo y la perseverancia puede llevarnos muy lejos.

Laura Rueda Calzada

Estoy estudiando mi último año del Grado de Química en la Universidad de Málaga.

En mi día a día me gusta dedicar tiempo al deporte y a la lectura. Desde que entré a la Universidad formo parte del club de Judo y también me encanta nadar y disfrutar de largos paseos en bicicleta.

Cuando dispongo de vacaciones o de un poco más de tiempo libre, trato de viajar y realizar proyectos de voluntariado fuera de España. Estar fuera de casa y de la zona de comfort siempre es un reto y conocer a personas de distintas culturas es una experiencia muy enriquecedora para mí.

En un futuro me gustaría dedicarme a la divulgación científica o a la industria del reciclaje y energías renovables.

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