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Existen historias dentro de la ciencia que me cuesta creer no tengan una película al mejor estilo Hollywoodense, o al menos una mini serie en algún servicio de streaming, de esas que la gente devora en un fin de semana. La historia del Proyecto Huemul es una de esas. Así que, queridos lectores, les sugiero que antes de leer los siguientes artículos se preparen pochoclos (palomitas de maíz) y su bebida preferida. Si es argentino, un buen mate y unos chipás será la mejor compañía.

¿Qué fue el Proyecto Huemul?

El Proyecto Huemul fue un proyecto científico llevado a cabo por Ronald Richter. La finalidad del mismo fue la obtención de energía a partir de la fusión nuclear controlada. Se desarrolló en la Argentina durante la primer y segunda presidencia de Juan Domingo Perón, en particular, durante 1949 y 1952. Los trabajos se realizaron en la Isla Huemul, ubicada sobre el Lago Nahuel Huapi, en Bariloche, Río Negro (de allí su nombre). Para algunos argentinos, resultó una gran farsa del gobierno peronista. Otros coinciden en que el mismísimo presidente argentino resultó ser una víctima más. Sin embargo, es a partir de Proyecto Huemul que se crea la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA para los amigos) y es gracias al fracaso del mismo que hoy en día contamos con el Instituto Balseiro, pero… ¿Cómo llegamos de una estafa a tener uno de los mejores centros de formación en física e ingeniería nuclear de Latinoamérica? Daré respuesta a dicha pregunta a lo largo de estos tres artículos.

Contexto mundial: época dorada de la física, Segunda Guerra Mundial y Guerra Fría.

Para comprender el comienzo del Proyecto Huemul, es necesario repasar lo que históricamente ocurría en la ciencia, y el mundo en general, durante las primeras cinco décadas del siglo XX (no se preocupen, no me llevará más de 2 o 3 párrafos).

Principios del S. XX y Segunda Guerra Mundial

Para Hobsawm (2015: 522), el S. XX ha sido el siglo en que la ciencia ha transformado tanto el mundo como nuestro conocimiento del mismo. En particular, las primeras cuatro décadas de este constituyeron para la física una “época dorada”, ya que estos años fueron testigos de grandes descubrimientos. Sin embargo, el modo de entender y hacer ciencia cambia con la Segunda Guerra Mundial: comienza a aparecer la idea de que ciencia equivale a una catástrofe potencial (Hobsawm, 2015: 527).

Brevísimo resumen de algunos de los hallazgos más importantes para la física a principios del S. XX, seguidos por el horror de la Segunda Guerra Mundial.

Segunda Guerra Mundial y la bomba atómica

Con el ascenso de Adolf Hitler al poder alemán, a partir de 1933, las decisiones políticas comenzaron a afectar a los científicos y a sus investigaciones de manera abrupta. Debido a las políticas racistas y antisemitas que regían en aquella época en Alemania, muchos científicos judíos o descendientes de judíos debieron emigrar hacia otros países. Con la invasión alemana a Polonia el primero de septiembre de 1939 comienza la Segunda Guerra Mundial (SGM).

El temor de que Alemania construyera una bomba atómica crecía entre quienes conocían sobre el potencial de la fisión nuclear. Tanto científicos alemanes como los del campo aliado habían participado juntos de la “época dorada” de la física, habían integrado los mismos equipos y eran discípulos unos de otros (Moledo y Olszevicki, 2015:811). Ante esta preocupación, los físicos Leo Szilard y Eugene Wigner convencieron a Einstein de escribirle una carta al presidente de los Estados Unidos, Franklin Delano Roosevelt, en donde le advirtiera del peligro de que bombas nucleares quedaran en manos de Alemania. El resto de la historia es conocida:

  • En 1941, por orden de Roosevelt, comienza el Proyecto Manhattan con el fin de investigar y desarrollar armas nucleares.
  • El 2 de mayo de 1945 Alemania se rinde tras la caída de Berlín en manos de los soviéticos.
  • El 6 de agosto de 1945 Estados Unidos lanza su primera bomba atómica sobre la ciudad japonesa Hiroshima. Tres días después repite esta acción sobre la ciudad de Nagasaki.

El Eje termina rindiéndose definitivamente y Estados Unidos queda proclamado como potencia mundial.

Guerra Fría y estado de la ciencia mundial

Con el fin de la SGM, y el desarrollo de armas nucleares, comenzaba a crecer la preocupación entre los científicos estadounidenses del impacto que tendrían estos eventos en sus investigaciones. Al respecto, el físico nuclear Edward Condon escribió en Science, en 1946:

“¿Qué nos está sucediendo? A los científicos prominentes se les niega el privilegio de viajar al extranjero. A los físicos no se les permite discutir entre ellos ciertos campos de su ciencia, ni siquiera a aquellos que están trabajando en aspectos estrechamente relacionados con el mismo asunto. Ellos pueden comunicarse sólo a través de conductos oficiales que implican censuras de sus conocimientos por oficiales del ejército sin conocimientos y, por ello, sin competencia. Información esencial es negada a estudiantes de nuestras universidades (…).”

(Condon, 1946, citado en Mariscotti, 2016:47)

Luego de estos acontecimientos, el mundo queda dividido en dos. Un bloque capitalista liderado por Estados Unidos y con gran influencia en Europa Occidental, y un bloque comunista liderado por la URSS y con influencia en Europa Oriental. Los enfrentamientos políticos, económicos, sociales y militares entre ambos bloques durante las décadas del ´50 hasta los ´90 constituyen la Guerra Fría.

Les he mentido… Me llevó más de 3 párrafos resumir las primeras cinco décadas del siglo XX.

¿Qué ocurría en el ámbito científico argentino?

Durante el período de Guerra Fría, los Estados Unidos impuso su hegemonía política y militar en América Latina (Gallego et al., 2006:310)1. Para esta misma época, algunos gobiernos nacionalistas alcanzaron el poder en países Latinoamericanos. El gobierno de Juan Domingo Perón en la Argentina, durante su primer y segundo mandato entre 1946 – 1955 es uno de los ejemplos. Estos gobiernos disentían en los intereses norteamericanos, y a pesar de no tener el visto bueno de los Estados Unidos, el peronismo organizó el ingreso clandestino de ingenieros y técnicos alemanes que habían trabajado en la industria aeronáutica de su país, con el fin de desarrollar una industria armamentista moderna en la Argentina (Gallego et al., 2006:310).

Enrique Gaviola y la ilusión de atraer científicos a la Argentina.

Sin embargo, no fue solamente el peronismo que vio en la situación científica mundial la posibilidad de atraer científicos extranjeros a la Argentina. Preocupado por la formación de los estudiantes universitarios y la actividad científica del país, en 1946, Enrique Gaviola escribió:

La ciencia mundial atraviesa actualmente, como resultado de su importancia decisiva en la última guerra, por una severa crisis que pone en riesgo su futuro. La cultura científica de Occidente fue creada sobre la base de una ciencia internacional al servicio del progreso humano. En los países que hasta ayer iban a la cabeza de la cultura, la ciencia ha sido ahora nacionalizada y puesta al servicio de la guerra. (…) Centenares de hombres de ciencia, con los mejores a la cabeza, abandonarán los países donde se sientan oprimidos si encuentran la posibilidad de trabajar en tierras donde reine libertad científica. La Argentina está en condiciones de recibir a muchos de ellos, si lo desea. Su venida puede significar una revolución industrial, científica y cultural para el país.

(Gaviola, 1946: 213-214)

Esta idea de recibir científicos extranjeros en la Argentina, junto con la de la creación de una universidad privada para la formación de científicos argentinos fueron plasmados en proyectos que, para desgracia de Gaviola, nunca llegaron a concretarse. De hecho, Gaviola junto con el físico Guido Beck enviaron una carta invitando a, nada más ni nada menos que, Werner Heisenberg a investigar en la Argentina. El físico alemán ACEPTÓ DICHA INVITACIÓN, pero por trámites burocráticos para tramitar su salida de Inglaterra y la pérdida de interés por parte de la Marina en recibirlo, esta propuesta nunca llegó a concretarse. F por la Argentina, por Gaviola y por Beck2.

Esto sólo es el inicio…

Como mencioné párrafos atrás, desde el gobierno peronista ya se estaba tramitando la llegada de técnicos, ingenieros y científicos alemanes a la Argentina. El Proyecto Huemul nace justamente ante la llegada de su director, el físico austríaco Ronald Richter, a la Argentina. Y así como cada miniserie tiene su episodio “piloto”, aquí concluiría la primera entrega de esta serie de artículos dedicados al Proyecto Huemul. Sé que los he dejado justo al inicio de la historia apasionante que les prometí, pero creo que era necesario calentar motores con un pequeño repaso de historia de la ciencia.

Adelanto de la entrega 2:

ARGENTINA ANUNCIA EN 1951 HABER LOGRADO REALIZAR REACCIONES TERMONUCLEARES CONTROLADAS EN LA ISLA HUEMUL.

Spoiler alert: fue una mentira.

Notas

1 Como ejemplo, en 1947 se formó el TIAR (Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca) como alianza de cooperación militar dirigida por los Estados Unidos. Esto les permitía coordinar los ejércitos latinoamericanos frente a una posible “agresión extra continental” (en referencia a la amenaza soviética).

2El uso de la letra “F” para lamentar un hecho se hizo popular en los últimos años y nace del videojuego Call of Duty: Advanced Warfare, en el cual el jugador puede acercarse hacia el ataúd de un personaje fallecido y apretar la tecla “F” para “mostrar respetos”.

Bibliografía consultada

Esta serie de artículos fueron escritos utilizando como bibliografía principal el libro:

El secreto atómico de Huemul. Crónica del origen de la energía atómica en Argentina” de Mario A. J. Mariscotti (2016. Lenguaje claro Editora. Buenos Aires, Argentina).

Mariscotti fue quien recopiló cartas, notas periodísticas, testimonios y un largo etcétera que permitieron que hoy podamos conocer la historia del Proyecto Huemul con gran precisión. Su libro es una verdadera joya.

Otras referencias:

  • Gallego, Marisa; Eggers-Brass, Teresa & Gil Lozano, Fernanda (2006). Historia Latinoamericana 1700 – 2005. Sociedades, Culturas, Procesos Políticos y Económicos. Editorial MAIPUE. Buenos Aires, Argentina.
  • Gaviola, R. Enrique (1946). Memorandum: la Argentina y la era atómica. Revista de la Unión Matemática Argentina. Disponible en: http://inmabb.criba.edu.ar/revuma/pdf/v11n6/p213-219.pdf
  • Hobsbawm, Eric (2015). Historia del Siglo XX. Crítica. Grupo Editorial Planeta. Buenos Aires, Argentina.
  • Moledo, Leonardo & Olszevicki, Nicolás (2015). Historia de las Ideas Científicas. De Tales de Mileto a la Máquina de Dios. Grupo Editorial Planeta. Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina.

María Clara Zonana

Reciente Profesora en Cs. Básicas con orientación en física. Terminando la Licenciatura. Apasionada de las ciencias naturales, la historia de la ciencia y la epistemología. También me gusta pintar. Mendoza, Argentina.

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