Tiempo de lectura: 11 minutos

En el capítulo anterior (PROYECTO HUEMUL #1) mencioné la llegada de Ronald Richter a la Argentina, personaje principal (y ¿villano?) de esta historia, gracias al ingreso de ingenieros y técnicos alemanes que organizó el peronismo luego de la Segunda Guerra Mundial (SGM). En esta entrega contaré cómo se llegó al punto cúlmine de la farsa de Huemul: el anuncio de un éxito que no fue alcanzado.

Ronald Richter, personaje polémico

Ronald Richter (izquierda) y Juan Domingo Perón (derecha), 1951. (Imagen tomada de Mariscotti, 2016)

Ronald Richter fue un físico austriaco nacido en 1909. Existe cierta discrepancia acerca de su titulación. Si bien estudió el doctorado en ciencias naturales en la Universidad Carolina de Praga, su tesis final nunca fue publicada. Algunos autores remarcan que Richter malinterpretó los resultados de sus investigaciones.

Llegó a la Argentina en 1948. Al cabo de una semana de pisar suelo argentino se reunió con Juan Domingo Perón, presidente de la nación de entonces. Fue en este primer encuentro en el que Richter entusiasmó a Perón con la idea de obtener energía a partir de procesos de fusión controlados.

Hasta la fecha el proceso nuclear por el cual se obtenía energía era la fisión nuclear. El físico austríaco insistía que, si lograba realizar reacciones de fusión controladas, obtendría una gran cantidad de energía a partir de elementos muchos más baratos que el Uranio o el Plutonio (utilizados para los procesos de fisión nuclear).

Si encontraba el procedimiento adecuado, no sólo obtendría energía para su uso, sino que posicionaría a la Argentina como pionera en energía nuclear. Era una decisión riesgosa, sin embargo, sin antes consultar con científicos argentinos, el presidente dio el visto bueno para comenzar investigaciones en el tema.

Fusión y fisión nuclear, una letra puede cambiarlo todo

Antes de continuar con la historia, es necesario diferenciar los procesos de fisión y fusión nuclear.

La fisión nuclear es el proceso físico por el cual un núcleo pesado (como el Uranio o el Plutonio) se divide en otros más livianos. Se liberan además neutrones y gran cantidad de energía.

La fisión nuclear es el proceso físico por el cual un núcleo pesado se divide en otros más livianos. Se esquematiza el proceso de fisión del Uranio -235 en Kriptón-92 y Bario-141.

Por otro lado, la fusión nuclear es el proceso por el cual dos átomos ligeros se “combinan” formando un átomo de núcleo más pesado. En estos procesos hay una “pérdida” de masa que se convierte en energía, según la ecuación de Einstein E=m.c^2 (el Sol en su núcleo fusiona átomos de Hidrógeno en Helio, y de allí, sumado a muchos otros procesos, libera su energía).

La fusión nuclear es el proceso por el cual dos átomos ligeros se “combinan” formando un átomo de núcleo más pesado. Se esquematiza la fusión de deuterio (H-2) y tritio (H-3) produciendo Helio-4.

Continuamos…

La breve estadía de Richter en Córdoba

Richter se trasladó a Córdoba para trabajar el Instituto Aeronáutico, como consejero científico en energía atómica. A principios de 1949 se produjo un incendio en su laboratorio que obligó a violentar la entrada por parte de personas ajenas. Richter vio este acto como un intento de espionaje y sabotaje.  Así, decidió alejarse del personal del instituto y se negó a seguir trabajando allí.

Perón, demasiado enamorado de las ideas de Richter, se encargó de buscarle una nueva sede a su laboratorio. Quería que el físico trabajara con total independencia y comodidad. Luego de visitar diversos paisajes, Richter quedó fascinado con la Patagonia Argentina. La Isla Huemul fue escogida, a mediados de 1949, para ser la nueva sede del primer laboratorio en occidente destinado a ensayos de fusión nuclear controlada.

La verdadera Isla Bonita

La Isla Huemul, ubicada a siete kilómetros de la Ciudad de Bariloche en Río Negro, reunía todas las condiciones ideales para instalar los laboratorios: abundante agua pura para refrigeración, ausencia de polvo que perjudicara los equipos e instrumentos a utilizar, y localización ideal para guardar trabajos secretos (Mariscotti, 2016: 132 – 133). Además, hay que admitir, el paisaje es hermoso. Si me dieran a elegir una isla para trabajar, estimados lectores, la Huemul estaría en mi top ten.

Isla Huemul, sobre el lago Nahuel Huapi, Ciudad de Bariloche, Río Negro, Argentina.

Es así como el proyecto encabezado por Ronald Richter llevó el nombre de Proyecto Huemul.

Los «trabajos» en la Isla Huemul

A pesar de que el proceso de obtención de energía que prometía Richter sería “barato”, construir laboratorios en una isla de una ciudad prácticamente despoblada en la década de los ´50 no lo fue. A raíz de los gastos que se debían afrontar para la construcción de laboratorios y la importación de equipo instrumental, el 31 de mayo de 1950 se creó la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), para contar con un organismo oficial a cargo del Proyecto Huemul.

Ronald Richter en uno de los laboratorios de la Isla Huemul. (Imagen tomada de Mariscotti, 2016)

Hasta 1952, este organismo quedó constituido por Perón como su presidente, el coronel Enrique P. González como secretario general (personaje secundario que será de vital importancia para el desmantelamiento del proyecto), el médico Raúl Antonio Mendé, y el mismo Ronald Richter. Para Mariscotti (2016: 152 – 153) la creación de la CNEA significó hacer público el interés oficial en la energía atómica.

A fines del 1950 y principios de 1951 comenzaron a surgir algunos conflictos entre Richter y el personal de la Isla. Algunas actitudes y decisiones del director del proyecto generaban desconcierto entre quienes trabajaban en Huemul. Por ejemplo, la construcción y posterior demolición de un gran reactor. O las amenazas que recibía por parte del físico austríaco todo aquel que pisara la isla y fuera “desconocido”. Estas situaciones llevaban al director del proyecto a trabajar cada vez de manera más aislada.

Poderes presidenciales para Richter

Estos eventos afectaban la relación entre el coronel González y Richter, sin embargo, parecían tener el efecto contrario en el presidente de la nación. En 1951, con el fin de que Richter pudiera trabajar en total secreto y calma, Perón le cedió la independencia absoluta del proyecto: quedó investido de poderes presidenciales, algo anticonstitucional (Mariscotti, 2016: 181).

A pesar de estos vaivenes, el 16 de febrero de 1951 llegaron las buenas noticias a Buenos Aires. Richter habría alcanzado el éxito al realizar reacciones termonucleares controladas.

El anuncio del «éxito»

Tapa del diario Noticias Gráficas del 24 de Marzo de 1951, anunciando el «éxito» de Huemul. (Imagen tomada de Mariscotti, 2016)

El 24 de marzo de 1951 Perón anunció ante periodistas y funcionarios que la Argentina había realizado reacciones de fusión controladas en la Isla Huemul:

«El 16 de febrero de 1951, en la planta piloto de energía atómica en la isla Huemul (…) se llevaron a cabo reacciones termonucleares bajo condiciones de control en escala técnica. Durante el período de posguerra, la Argentina se dedicó intensamente a establecer si valía la pena copiar la fisión nuclear, con la consiguiente inversión de grandes capitales, o si era preferible correr el riesgo de crear un camino nuevo. LA ARGENTINA DECIDIÓ AFRONTAR EL RIESGO (…). Para evitar explosiones catastróficas era menester encontrar el procedimiento mediante el cual fuera posible controlar las reacciones termonucleares en cadena. Este objetivo, casi inalcanzable, fue logrado. (…) El gobierno tiene el firme propósito de utilizar el proceso descubierto para fines pacíficos.«

Juan Domingo Perón, 1951 (citado en Mariscotti, 2016: 33-38).

El anuncio de Perón tuvo fuertes repercusiones nivel nacional e internacional. Recordemos que, durante y luego de la SGM, las potencias de entonces destinaron gran cantidad de recursos económicos y humanos a la investigación en física nuclear.

Que la Argentina, país que se mantuvo neutral durante la SGM hasta el 1945, anunciara no sólo que destinaba recursos para la investigación en la energía atómica, sino que además había sido el primer país en obtener un proceso para la fusión nuclear controlada, resonó fuerte y levantó preocupaciones en varios países.

La prensa internacional cubrió el anuncio de este supuesto “éxito”: tanto The Times como The New York Times, dedicaron espacios en sus hojas para reproducir la noticia de Perón. Científicos internacionales fueron consultados al respecto.

«Es imposible para mí hacer una aseveración sobre este asunto sobre la base de información tan incompleta. Sin embargo, diré que de acuerdo con lo dicho por el presidente Perón el anuncio parece más bien extraño

Enrico Fermi para The Associated Press, 1951 (citado en Mariscotti, 2016: 184).
Notas acerca del anuncio de Perón en el diario The Times

«No creo que en este momento algo nuevo en investigación atómica haya sido desarrollado en la Argentina, que científicos americanos no hayan sabido por mucho tiempo«

Werner Heinserberg para The New York Times, 1951 (citado en Marisctotti, 2016: 184)

Al día siguiente del anuncio, Richter dio una conferencia de prensa ante periodistas. En ella, el físico se detuvo en dar explicaciones acerca de física nuclear y demás cuestiones técnicas, pero poco sobre lo llevado a cabo en la Isla Huemul. Cuando algún periodista pedía por mayores detalles sobre el experimento realizado en la Isla Huemul, Richter se escudaba en “mantener el secreto”. La conferencia dada por Richter puede leerse en las páginas de la revista “Mundo Atómico” (1951, año II, n° 4).

¿Nadie dijo nada?

Ahora bien, ¿qué ocurría con los científicos argentinos? ¿Estaban al tanto de lo que ocurría en Huemul? ¿Por qué ninguno fue consultado por los periodistas o invitado a la conferencia dada por Richter?

Posicionarse en contra a un proyecto que contaba con el total apoyo del presidente de la nación no era cuestión sencilla. Enrique Gaviola fue uno de los pocos científicos argentinos que en simultáneo denunciaba la farsa de Huemul. Y hablo de farsa ya que efectivamente, ninguna reacción de fusión controlada fue llevada a cabo en la Isla Huemul.

Por su parte, el coronel Enrique González comenzaba a sospechar de la veracidad del éxito de Richter. Sin embargo, la historia del “retorno a la razón”, como bien la llama Mariscotti, será tratada en la próxima entrega.

Adelanto de la entrega 3:

CRISIS EN HUEMUL: EL CORONEL GONZÁLEZ SE ENFRENTA A RICHTER. UNA COMISIÓN ASESORA VISITA LA ISLA PARA TESTIFICAR A FAVOR O EN CONTRA DEL FÍSICO AUSTRÍACO.

Bibliografía consultada

Esta serie de artículos fueron escritos utilizando como bibliografía principal el libro:

El secreto atómico de Huemul. Crónica del origen de la energía atómica en Argentina” de Mario A. J. Mariscotti (2016. Lenguaje claro Editora. Buenos Aires, Argentina).

Mariscotti fue quien recopiló cartas, notas periodísticas, testimonios y un largo etcétera que permitieron que hoy podamos conocer la historia del Proyecto Huemul con gran precisión. Su libro es una verdadera joya.

Otras referencias:
Puntuación
Votos: 3 Promedio: 5
María Clara Zonana
+ posts

Reciente Profesora en Cs. Básicas con orientación en física. Terminando la Licenciatura. Apasionada de las ciencias naturales, la historia de la ciencia y la epistemología. También me gusta pintar. Mendoza, Argentina.

Sin respuestas todavía

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.